Aquí estoy de nuevo...
Hace tiempo que no escribo, pero aquí estoy otra vez. ¡Fil ataca de nuevo! La verdad es que me has hecho feliz cuando esta tarde, mientras tomábamos ese magnífico helado, me has dicho: “Fil, he leído lo que escribes en la coctelera, me ha gustado, ¿por qué no sigues escribiendo?”
Ese era uno de mis adolescentes, de esos de los que he hablado algunas veces. Últimamente he estado bastante liado. De hecho, me he trasladado a vivir a otra ciudad. Un nuevo proyecto profesional, un cambio de vida. Había llegado el momento y lo aproveché. Cuando uno llega a la “madurez de la juventud” no puede dejar pasar oportunidades porque pueden ser las últimas, ya que el tiempo pasa y la “juventud de la madurez” se aproxima inexorable. De todos modos, estoy en esa ciudad en la que nadie es forastero, y realmente es así. Lo único que me pesa es no teneros cerca. Aunque como decía Richard Bach "nuestra amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo".
Este escrito va por ti, para agradecerte tu amistad. Por haber compartido conmigo tus ilusiones, tus silencios, tus alegrías, tus tristezas, tus proyectos, tus preocupaciones, esa parte de tu intimidad que está velada al resto del mundo, y a la que me has dejado asomarme confiando en mi. Tenerte como amigo es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. No pasa un día sin que dé gracias a Dios por haberme permitido conocer la felicidad de tener amigos como tú.

susana dijo
Hola Fil(me permitiré el lujo de llamarte asi)no sé muy bien como he caido en esta página ni de qué va, pero me pareces una persona interesante y positiva(cosa difícil de encontrar en estos tiempos).Sigue animando a la gente hace que crean que los sueños llegan a cumplirse y ellos son la excusa para vivir.
2 Octubre 2005 | 01:31 AM